lunes, 19 de julio de 2010

The no Luck Duck (El pato sin suerte)

En la naturaleza no existe la suerte ni la tristeza. Eso son conceptos humanos, por demás relativos.



Un sábado en la mañana cualquiera. Bueno, cualquiera no puede ser porque debían darse los ingredientes. Es Julio y son las 8:35 AM, un día nublado de verano (que también los hay) en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de S. Pedro del Pinatar. Llevo más de una hora haciendo fotos insulsas de aves (pésima luz y una época poco propicia). Sólo el vuelo de tres grandes bandos de flamencos, que se reposicionan para pasar el día, han animado la sesión fotográfica. El ambiente lo ponen los charrancitos que ya tienen a sus pollos volando a punto de independizarse. Las avocetas y cigüeñuelas también tienen ya a sus pollos grandes. Varios grupos de juveniles de tarro blanco, de este año, se alimentan en las charcas, prestando poca atención a los paseantes y a los coches, cuyo ritmo empieza a acelerarse conforme avanza la mañana. Estoy a punto de guardar los trastos, porque a las nueve tengo algo que hacer y he quedado con varias personas. Un juvenil de tarro blanco llama mi atención; es el único en una charca determinada y está bastante quieto; me mira pero no hace nada; normal si tenemos en cuenta que estoy a unos 100 metros de él, que, respecto de la orilla andará por unos 30 metros. Me acerco despacio, muy despacio, aunque apenas me agacho, sólo camino. Sorprendentemente, en vez de buscar la seguridad del interior de la charca, el tarro se acerca a la orilla; miel sobre hojuelas, pienso; si en vez de alejarse prefiere acercarse, todavía habrá valido, fotográficamente, la pena el madrugón. No lo veo pero lo adivino en la orilla, oculto por las altas salicornias, en un pequeño claro de unos 50 cm que deja libre y arenosa la orilla de la charca; salvo que el pato sea descendiente de Houdini, debe estar a unos 5 metros de donde yo estoy y casi seguro que en tierra. Reajusto parámetros en la cámara, agachado, casi acostado en el suelo, antes de iniciar la lenta aproximación final y el crítico momento de descubrirle mi cercana presencia. Lo hago finalmente. El pato está ahí mismo, increíblemente cerca. El instinto fotográfico se dispara y tomo varias fotografías; y es a través del objetivo cuando soy plenamente consciente de que algo malo pasa. El tarro no huye, da algunos pasos cortos y torpes, cayéndose de bruces en cada uno de ellos; en mis fotos acabo apreciando barro en la punta del pico y en el pecho, consecuencia de las caídas de bruces. Especulo con que tenga una pata rota o que esté enfermo y eso lo tenga desorientado y atolondrado. Por mi posición y la vegetación en ningún momento alcanzo a ver sus patas. Venzo, no sin esfuerzo, la tentación de seguir haciéndole fotografías; saco el móvil y llamo al Centro de Recuperación de Fauna. Mientras van sonando los tonos en el móvil, miro el reloj en mi otra mano y veo 8:40; me espero lo peor, debido a la hora temprana; sin embargo una voz llega desde el teléfono. Rápida y atropelladamente le cuento que estoy en las Salinas de S. Pedro y que tengo a unos 3 metros un pollo o juvenil de tarro blanco con síntomas de tener o una lesión o de estar enfermo. Me preguntan que si lo tengo, “contenido” creo que es la palabra usada, aunque no lo recuerdo exactamente, a lo que les contesto que no. Me dicen que ellos no pueden meterse al agua. Ese giro de la cuestión me deja un poco perplejo y no reacciono de ninguna manera, salvo la de despedirme diciéndoles que si “lo atrapo” ya les llamaré. La situación es la siguiente: estoy solo; no tengo una caja de cartón para, en el mejor de los casos, meter al pato; en el momento en que intente abalanzarme sobre él, que está a centímetros del agua, yo cargado con la cámara, mochila, etc, éste se va a “cobijar” en la seguridad de la charca; perseguirlo yo solo por la una charca inmensa de fondo fangoso creo tiene pocas posibilidades de éxito. Y eso sin contar con que, en el momento en que pase la Policía Local o la Guardia Civil voy a tener todos los problemas del mundo. Por ello opto por un plan B. Resulta curioso que, justo cuando finaliza la conversación telefónica, el pato, probablemente alertado por la siempre amenazante presencia y voz humana, se introduce en la charca y se leja muy despacio. Mi plan B es acercarme más tarde al punto de información del Parque y contarles la historieta, a ver si podemos echar mano de alguien del Centro de Humedales, de los Agentes Medioambientales, etc. Con esta peregrina opción, me marcho de allí, no tranquila mi conciencia, pero creo que es lo que está en mi mano en ese momento. Alrededor de las 10:30 consigo acudir al punto de Información del Parque Regional de las Salinas y Arenales. La persona que está allí me atiende muy bien y se interesa por el tema, aunque me describe un panorama poco halagüeño: no hay personal hoy para eso en el Centro de Humedales, los Agentes Medioambientales están liados en Calblanque con el control de accesos, etc. Pero que hará todo lo posible. Se queda con mi teléfono y mi nombre. Casi una hora más tarde me llama para decirme que vendrán del Centro de Recuperación de Fauna. Yo casi he terminado mis compromisos y decido volver al punto de encuentro con el juvenil de tarro. Han pasado alrededor de 3 horas. Al pato le ha dado tiempo de cambiar de charca, de morirse, de mil cosas en ese tiempo. Pero, aún así, vuelvo a la charca del “No luck duck”. Me vuelvo a encontrar con numerosos juveniles alimentándose, grupos de cigüeñuelas, etc. pero no consigo encontrar al presunto pato herido-enfermo, buscándolo con prismáticos, escrutando cada metro de las motas y fijándome mucho en el comportamiento que tienen los grupos de juveniles de tarro que hay en ellas, por si anduviera “mezclado” entre otros individuos. Pasa una hora de búsqueda infructuosa y me marcho, comunicando esta información y mi decisión a la persona del Centro de Información.

Mi conclusión o moraleja: la de siempre, que la protección del medio ambiente, de los espacios, de las especies, de los paisajes, es una protección de mentira, en el papel, pero no es real. Buscar culpables es estéril e ineficiente. Buscar responsables sí puede ser útil, aunque poco, puesto que los responsables son precisamente los que tienen todo el poder y la capacidad para hacer las cosas; y éstos ya han tomado la decisión, absurda, equivocada y deplorable, pero meditada y bajo su lógica razonada. Al ciudadano concienciado sólo le dejan dos salidas: abdicar de su sentido de responsabilidad o actuar, si no de espaldas, ignorando el sistema; ambas salidas dramáticas. Reconozco haber estado más cerca de la primera que de la segunda en este caso.

1 comentario:

  1. ¡Joder, Joaquin!: Me identifico plenamente con las sensaciones que has podido vivir en tan mal rato con "no luck duck".

    Él tuvo la inmensa suerte de que tú te percatases de su incapacidad para valerse por sí mismo. Se aprovechó de que una persona como tú desistiese de sujetar la Canon y meterla en la mochila para iniciar su posible recuperación y vuelta al grupo, con sus congéneres. Tuvo la inmensa suerte de retarte a que trincases tú móvil y prender la mecha de un proceso que se supone establecido y eficaz..., pero una vez más el "sistema" nos ha devuelto, al Tarro Blanco, a ti, a mi, y a todos los que te leemos a la puta realidad, la ineficacia, la burocracia, y la sinrazón y la falta de valores y/o dedicación profesional.

    Si hubieras llamado para decir que te has encontrado una bolsa con muchos billetes de 500 Euros hubiera ido a tu encuentro hasta el Alcalde, en helicoptero si fuese necesario. O si huebieras dicho que has encontrado un fardo de Hachís quizás hubiera ido el cuerpo completo de la benemérita.

    La próxima vez, métete en la charca, coge el pato como sea y llévalo al Centro de Humedales para que pasen a recogerlo, así, al menos TÚ dormirás tranquilo ese día. Y si estando enmedio de la charca aparece la Guardia Civil y no lo comprenden, quítale el tricornio y cágate en él, porque seguro que que el interrogatorio va a ser el mismo o poco más largo.

    Una bonita historia con un final incierto. No luck Duck vs No luck Man.

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